Los problemas del hombre invisible


Los problemas del hombre invisible
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Un personaje muy socorrido dentro del género de la ciencia ficción y del horror
es  “el  hombre invisible”.

Uno de los primeros ejemplos dado a conocer al público, a principios del siglo XX, es Griffin, el de la novela El hombre invisible, de H. G. Wells, el cual ha sido retomado y llevado a la pantalla numerosas veces; incluso, en el cine mexicano,1 película en la que este personaje fue interpretado por Arturo de Córdoba. La primera película sobre el tema es la clásica versión de Griffin, en la cual Claude Rains representa al personaje central.
     Sin embargo, ninguno de quienes han escrito historias y argumentos, incluyendo la versión original de 1933, se han dado cuenta de que tienen un problema de fondo. En ninguna de las cintas que tratan este tema, se ha logrado captar el que sería el principal problema con que se enfrentaría un hombre verdaderamente invisible.
     Desde luego, en las versiones fílmicas o televisivas se hace alusión al problema más obvio: el hombre invisible debería andar desnudo para que su invisibilidad surtiera el efecto deseado; lo cual implica, desde luego, sufrir fríos congelantes e intolerables para persona alguna, situación que sí se ve en algunas de las películas realizadas.
     No obstante, hay otro problema mucho más incapacitante para un ser humano y del que pocos —o nadie— se han dado cuenta: el hombre invisible también sería necesariamente ciego.
     Lo anterior se debe a que, para poder ver, las personas necesitan uno o dos ojos, con una parte que haga las funciones de un lente encargado de focalizar la luz recibida y forme una imagen real capaz de proyectarse en una pantalla o retina en la cual se encuentran las terminales del nervio óptico, conocidas como conos y bastones. Por otro lado, los cristalinos de cada ojo y la retina de ninguna manera son invisibles, por lo que podrían ser observados flotando en el aire por cualquiera que se acerque al hombre o mujer invisible, lo cual delataría su presencia.
     Otro aspecto difícil de explicar es cómo funciona la invisibilidad para lo que come o excreta el hombre invisible. En algunos casos, se muestra cómo todo lo que entra en su boca se vuelve invisible, pero en otras cintas3 se alcanza a ver el agua que bebe y sólo gradualmente desaparece de la vista. Claramente, su pelo siempre es invisible, pero ¿se mantiene así después de haber sido cortado? En una cinta, el personaje demuestra su vulnerabilidad al dejar un rastro de sangre en la nieve, con lo cual deja de ser invisible.2
     Desde luego está la mujer invisible, Sue Storm, personaje de Marvel Comics y uno de los Cuatro Fantásticos. Su invisibilidad se debe a una lluvia de rayos cósmicos que la afectó en el espacio, por lo que puede hacerse invisible a voluntad y tiene, además, la capacidad de proyectar su invisibilidad en objetos cercanos, por lo que no requiere estar desnuda.
     Pero, el problema de fondo se mantiene: si la luz puede atravesar su cuerpo sin obstáculo, entonces los personajes tienen que ser ciegos.

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