La ruta de la guerra de castas:
Turismo sostenible 


La ruta de la guerra de castas:
Turismo sostenible 
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El turismo puede promover el diálogo intercultural, la paz y el desarrollo sostenible, además de ser la principal fuente de ingresos para varios países al crear uno de cada 11 empleos1 e, incluso, impulsar sectores como la construcción, la agricultura y las telecomunicaciones.2
     Durante 2016, 35 millones de turistas internacionales visitaron México, generando mayor derrama económica que al inicio del sexenio,3 y fue el estado de Quintana Roo el más importante destino de sol y playa de América Latina. Sin embargo, el crecimiento del turismo también ocasiona deterioro ambiental y problemas sociales, si carece de una visión científica y tecnológica.

Los miembros de la Red Temática de Estudios Multidisciplinarios de Turismo (Remtur) coincidimos en que el turismo sostenible puede transformar los recursos patrimoniales en productos turísticos y generar bienestar socioeconómico en las comunidades, respetando la interacción de los humanos con su medio ambiente, además de gestionar la interpretación del patrimonio con experiencias educativas y amenas.4
     Gracias al apoyo del Programa de Redes Temáticas del Conacyt, durante 2017, se diseñó e implementó una metodología integradora en la Península, la cual incluyó la participación de las comunidades en la gestión de su patrimonio con fines turísticos.
     En su primera fase, se trabajó en los inventarios de los recursos patrimoniales, buscando sentar las bases para el diseño de la ruta de la Guerra de Castas en Quintana Roo, lo cual se presenta en este artículo.
     El estado de Quintana Roo es conocido en todo el mundo debido a las playas del Caribe mexicano de Cancún y la Riviera Maya. Sin embargo, tiene una historia particular: cuando llegaron los conquistadores, encontraron a los mayas viviendo en medio de una selva densa de difícil acceso, sin las riquezas que esperaban y con una población rebelde, por lo que fue poco su interés en asentarse en el área. Durante el periodo virreinal mexicano (1521-1821), las condiciones de los indígenas fueron opresivas, lo que no cambio? después de la Independencia.
     Ya en el siglo XIX, el tema de la separación de la Península de Yucatán del centro de México involucro? a la población maya, reclutándola para participar en los enfrentamientos a cambio de eliminar los impuestos y otorgarles la libertad. Sin embargo, no se cumplió lo ofrecido, lo que genero? resentimiento en ellos, quienes aprendieron a manejar las armas y conocieron las tácticas de guerra, gestando una rebelión indígena.
     En efecto, con el surgimiento de las haciendas, los mayas fueron sometidos a condiciones de esclavitud, lo que provocó su descontento; además, el gobierno expropió las tierras de las poblaciones, cambiando la siembra del maíz (sagrado para los mayas) por la de caña. Así, en 1847, inició la rebelión indígena por la defensa de sus tierras, movimiento conocido como “la Guerra de Castas”, que duró más de 50 años.5
     Es este hecho histórico sobresaliente lo que tienen en común estas poblaciones y, en tal sentido, el hilo conductor del recorrido que se ofrece, incluyendo variadas actividades para que el visitante conozca los lugares, la historia y el presente en torno al patrimonio cultural asociado a este tema histórico, tanto en lo material como lo no material. 

Una vez pacificado el territorio, se independizó de Yucatán y se le dio el nombre de Quintana Roo. Las zonas con comunidades que participaron en la rebelión fueron abandonadas y se reocuparon en el periodo de recolecta del chicle, aproximadamente, en 1950.
     Hoy día, la llamada zona maya de Quintana Roo conserva un vasto patrimonio, en una región rural ocupada por los descendientes de esta cultura, quienes practican sus tradiciones y se dedican, principalmente, a la agricultura de autoconsumo, la apicultura, la elaboración de artesanías y el comercio.

El patrimonio de una comunidad está compuesto por los recursos naturales y culturales que conserva, continúa, preserva y hereda6 —lo cual identifica a una población—, generando un sentimiento de pertenencia y unidad. Sin embargo, también es posible que, ante la falta de información, conocimiento, difusión y uso, los bienes patrimoniales se deterioren, queden en el olvido e, incluso, sean destruidos.
     Desde Remtur realizamos acciones para conservar los recursos que dotan de identidad a un territorio a través de las interacciones de los humanos con su medio y su pasado, mediante visitas con fines recreativos, de aprendizaje y disfrute, convirtiendo el conocimiento local en un atractivo turístico. Es por ello que se diseñó una ruta cultural en la que los investigadores implementamos una metodología integradora, recopilando la información existente para caracterizar el área de estudio en la que están ubicadas las localidades mayas de Tihosuco, Huay Max y Sacalaca. Para ello, diseñamos fichas técnicas de recopilación de datos que fueron requisitadas en las comunidades, a lo cual sumamos la observación participante, entrevistas, registro fotográfico del proceso y el trabajo coordinado con los integrantes de los comités de turismo locales.
     El objetivo final es plantear el diseño de una ruta turística con base en los bienes patrimoniales, porque de esta manera se podría aprovechar las fortalezas de cada localidad para impulsar la región, ya que, de manera independiente, sólo se había logrado recibir visitas esporádicas, sobre todo por grupos de investigadores y estudiantes.

Esta ruta abarca las poblaciones mayas de Tihosuco, Huay Max y Sacalaca, que cuentan con grupos comunitarios interesados en que el turismo se desarrolle ahí. La intención de esta ruta es valorar sus recursos patrimoniales (figura 1), elegidos según los intereses de los agentes implicados: habitantes, profesionales y dependencias gubernamentales. Para ello se realizó un inventario y se lanzó una propuesta de ruta en la que las comunidades son las protagonistas como anfitriones y guías.
     Estas acciones tomaron en cuenta lo que los residentes quieren compartir, por lo cual se trabajó con la comunidad en la selección de los atractivos turísticos patrimoniales de la ruta y los elementos representativos que, a continuación, son descritos:

FIGURA 2. Iglesia del NIño Jesús en Thosuco

     Tihosuco (jo’otsuuk, jo’o: ‘cinco’), localidad que pertenece al municipio de Felipe Carrillo Puerto, donde los integrantes de la Sociedad Cooperativa Ubelilek Kaxtik Kuxtal (‘el camino para buscar nuestra existencia’) ofrecen el recorrido guiado por el Museo de la Guerra de Castas que, curiosamente, ocupa una casa colonial del siglo XVIII que cuenta con cuatro salas, donde es posible conocer la historia de la lucha social maya a través de pinturas, mapas, armas y monedas. Asimismo, se hace la demostración del Hilado de algodón en la que el visitante tiene una participación activa. En la plaza central de la localidad, se ubica la Iglesia del Niño Jesús, un edificio construido durante el siglo XVI que fue parcialmente destruido durante la guerra social maya y en el que aún se sigue oficiando misas (figura 2).
     Posteriormente, hay que desplazarse a la localidad de Huay Max (Huay: ‘expresión de asombro’ y Max: ‘quién es’), del municipio de José María Morelos, donde el grupo de turismo rural Yuumtsil Ka’ax (‘dueño o señor del monte’) comparte con los visitantes algunas de sus actividades cotidianas y sitios tradicionales (figura 3). En la palapa-recepción se hace una demostración de semillas nativas, cuyo valor y conocimiento se preserva por generaciones.

FIGURA 3. Trabajo de campo en Way Max (Remtur 16-17).


     Mientras el visitante degusta algún platillo tradicional con tortillas hechas a mano, las mujeres del grupo exponen semillas, tubérculos y frutos que usan para su alimentación como calabaza, achiote, maíz (blanco, amarillo y morado) y chile. Asimismo, con la participación de un visitante, se realiza la Demostración de sobos y masajes, se explica en lengua maya (y se traduce al español) la forma de tratar padecimientos como empachos, acomodo del cirro (punto de equilibrio del cuerpo que se encuentra en el ombligo) y problemas relacionados con el colon, entre otros males. 
     La siguiente actividad se realiza en el templo de La Inmaculada Concepción, edificio colonial donde se informa sobre historia, fiestas religiosas y participación del pueblo en el movimiento social armado.
     A tres cuadras de la iglesia se encuentra el Jardín de medicina tradicional, que ofrece una importante variedad de especies de plantas de la región con propiedades medicinales; ahí se explica su uso tradicional para controlar padecimientos como piedras (cálculos), diabetes, colesterol, triglicéridos y diarreas, entre otros.

FIGURA 4. Nojoch Ts ‘o’ ono’ ot, gran cenote.

     La última localidad por visitar es Sacalaca (‘lugar del zacate blanco’), a diez minutos de Huay Max, donde el grupo de ecoturismo comunitario ofrece a los visitantes cuatro interesantes sitios. El recorrido inicia en el cenote Nojoch Ts’o’ono’ot (‘gran cenote’), en el cual se puede practicar fotografía, nado y snorkel (figura 4). En seguida se acude al museo comunitario, frente a la plaza principal, sitio que resguarda piezas de la iglesia de la Candelaria; algunos ejemplos son: dos figuras que los locales llamaron Adán y Eva, la cripta de una monja, fallecida en 1846, y vestigios de las haciendas.
     Posteriormente, la visita continúa en el templo de la Candelaria, destinado a “los blancos” o hacendados, durante la Colonia. Ahí se explica algunos fragmentos de la historia y es posible apreciar los restos de algunos murales, así como la participación de la comunidad en la lucha social. El último punto del recorrido es la Iglesia de San Francisco de Asís, ubicada en el “barrio de los indios”, cuyo estilo arabesco la singulariza en la región. Ahí, el guía relata la historia y las fiestas que aún son celebradas en esa sede. En el techo se explica a los visitantes cómo reconocer los diferentes toques de campana (para misa, rosario, avisar de un difunto y/o una emergencia); por supuesto, también se puede admirar el paisaje. Durante el recorrido por las comunidades, es posible degustar platillos y bebidas tradicionales (figura 5).

Conclusiones   

Las tres comunidades de este estudio tienen potencial para desarrollar el turismo sostenible, por lo que el diseño de una ruta turística patrimonial está permitiendo la revitalización de los bienes, al tiempo que genera recursos adicionales a sus actividades económicas cotidianas.

FIGURA 5. Comida tradicional en Tihosuco


     Los miembros Remtur pensamos que la ruta de la Guerra de Castas puede operarse y seguir mejorando, al surgir iniciativas de los pobladores, quienes poseen los conocimientos sobre su cultura, toman decisiones y tienen la facultad para transmitir su legado, a lo cual se suma los resultados obtenidos en investigaciones aplicadas por instituciones, la participación de las autoridades y la gestión con los interesados, lo que permitiría integrar una planificación adecuada.
     Entre los beneficios percibidos por los guías comunitarios —además de una ganancia económica alternativa— está el adquirir conocimientos sobre su historia, el aprendizaje de los pobladores en la interacción con los visitantes y la revalorización de lo propio.
     Mediante esta investigación aplicada, la ruta de la Guerra de Castas se difunde mediante redes sociales en fotografías y videos, así como en otros espacios, tanto académicos como gubernamentales, por lo que las autoridades empiezan a mostrar interés en el desarrollo del turismo sostenible realizado en las comunidades mayas de esta región. Queda pendiente para fases posteriores la realización de los estudios de valoración y la presentación de propuestas sostenibles de mercadeo a largo plazo.

Margarita de Abril Navarro Favela

Es responsable técnica de la Red Temática de Estudios Multidisciplinarios de Turismo (Remtur), proyecto Conacyt 280182, y jefe de Departamento de Desarrollo Sostenible en la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo (UIMQROO), donde es Profesora-Investigadora de Tiempo Completo con perfil Prodep. Licenciada en Administración de Empresas Turísticas, Maestra en Ciencias Sociales aplicadas a los estudios regionales y Doctora en Ciencias de la Educación. C. e: margarita.navarro@uimqroo.edu.mx  y abril_navarro@hotmail.com

Cecilia del Socorro Medina Martin

Es Licenciada en Ciencias Antropológicas con especialidad en arqueología por la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Maestra en Antropología esquelética (UADY). Profesora-Investigadora de Tiempo Completo en la carrera de Turismo Alternativo, de la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo (UIMQROO). Miembro de la Asociación Civil XÍimbal K’áal (Investigación, difusión y conservación del patrimonio). Miembro Remtur. Responsable del proyecto la ruta de la Guerra de Castas: diseño de un producto turístico. C. e.: cecilia.medina@uimqroo.edu.mx

Silvia del Carmen Barbosa Polanco

Es Maestra en Ciencias, en Recursos Naturales y Desarrollo Rural por el Colegio de la Frontera Sur. Coordina la Licenciatura en Turismo Alternativo de la UIMQROO, desde 2008. Cuenta con Perfil Prodep, desde 2012. Miembro del Sistema Estatal de Investigadores de Quintana Roo en 2015. Miembro de la Red de Estudios Multidisciplinarios del Turismo. Asesora de proyectos de turismo comunitario en Campeche y Quintana Roo. Desde 1998 participa en proyectos de Desarrollo comunitario y turismo en la Península de Yucatán. C. e.: silvia.barbosa@uimqroo.edu.mx

Elena María Pérez González

Doctora en Historia, Territorio y Cultura: perspectivas teóricas y metodologías de investigación. Profesora e Investigadora en la Universidad Europea de Canarias (UEC) en el Grado de Dirección Internacional de Empresas de Turismo y Ocio. C.  e.: elenamaria.perez@universidadeuropea.es

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